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A la inversa de lo que se creía anteriormente, la analgesia epidural, usada para aliviar el dolor de la mujer durante el parto, parece no aumentar las probabilidades de que se realice una cesárea, según indica un análisis de los registros hospitalarios realizado por los investigadores de Instituto Nacional de Desarrollo Infantil y Humano (NICHD, por sus siglas en ingles) y el centro médico Tripler Army Medical Center de Hawaii.

Los investigadores también descubrieron que la analgesia epidural no aumenta las probabilidades de un nacimiento complicado, como muchos temían, pero sí prolonga el parto en un promedio de 25 minutos. Los hallazgos se publican la edición de julio (actual) del American Journal of Obstetrics and Gynecology. ?La decisión de recibir analgesia epidural es una alternativa altamente individual que deben afrontar las mujeres y sus médicos", dice el Dr. Duane Alexandre, M.D., Director de NICHD. ?Los resultados de este estudio proveen información adicional que pueden emplear las mujeres embarazadas y sus médicos para tomar esta importante decisión?.

Más del 50 por ciento de las embarazadas de los EE.UU. reciben analgesia epidural para aliviar el dolor del parto, dijo el investigador principal del estudio, Dr. Jun (Jim) Zhang, Ph.D, M.D., de la División de Epidemiología, Estadísticas e Investigación sobre Prevención del NICHD. El procedimiento incluye el uso de una jeringa para inyectar el analgésico en un espacio al lado de la médula espinal en la zona lumbar. Muchos obstetras han estado preocupados por el hecho de que este procedimiento también retrase el trabajo de parto y, así, aumente las probabilidades de que una mujer en trabajo de parto necesite una cesárea.

Los investigadores comenzaron a examinar los registros de trabajos de parto del centro médico Tripler Army Medical Center. A fines de 1993, el Departamento de Defensa de los EE.UU. exigió que la analgesia epidural se pusiera a disposición de las mujeres en trabajo de parto en los centros médicos militares. En consecuencia, la tasa de madres primerizas que recibían analgesia epidural en el centro médico aumentó del 1 por ciento al 84 por ciento. Durante ese período, no hubo mayores cambios de personal en el hospital y ningún cambio en los procedimientos de parto.

?Este experimento único y natural ofrece una oportunidad ideal para estudiar el impacto de la analgesia epidural en el transcurso del trabajo de parto y el parto?, escribieron los investigadores.

Para el estudio, los investigadores analizaron los registros de dos grupos de madres primerizas: las que dieron a luz en los 12 meses anteriores al 1° de octubre de 1993, designadas como "período anterior" y las que dieron a luz en los 12 meses posteriores a 1° de octubre de 1995, el grupo ?posterior?. En total, hubo 507 mujeres en el grupo "anterior" y 581 mujeres en el grupo "posterior".

Los investigadores descubrieron que no había diferencias en la tasa de cesáreas entre los grupos anterior y posterior. Tampoco hubo diferencias en la incidencia de nacimientos vaginales complicados que exigieran fórceps o instrumentos de succión por vacío. Sin embargo, en promedio, las mujeres el grupo posterior experimentaron un aumento de 25 minutos en la duración del trabajo de parto, a diferencia del grupo anterior. El aumento en la duración del trabajo de parto se limitó a la segunda etapa del trabajo de parto, desde el momento en que el cuello del útero está completamente dilatado hasta que se expele activamente al bebé por el canal de parto. La duración de la primera etapa del trabajo de parto, durante la cual se dilata el cuello del útero, no difirió entre los dos grupos.

El Dr. Zhang dijo que esta prolongación del trabajo de parto parecía no tener un impacto negativo en las madres o los bebés.

Los dos grupos también difirieron en cuanto al momento en que los niños requerían asistencia por parte de instrumentos médicos. La necesidad de usar fórceps o instrumentos de extracción por vacío para ayudar al bebé a pasar por el canal de parto apareció más tarde en el grupo posterior que el grupo anterior. El Dr. Zhang explicó que, en el grupo anterior, estos procedimientos de extracción se usaron con mayor frecuencia cuando el bebé estaba más arriba en el canal de parto. En cuanto al grupo posterior, se usaron los procedimientos cuando el bebé estaba mucho más adelante en el canal de parto.

Este cambio en el momento de uso de los procedimientos significó que, en general, se necesitó un menor esfuerzo en el grupo posterior para auxiliar al niño en su salida del canal de parto. El Dr. Zhang explicó que esto se traduce en un menor riesgo de que los niños y las madres necesiten el procedimiento de extracción. La extracción por medio de fórceps implica un leve riesgo de producir lesiones en los músculos que rodean al canal de parto y hematomas o daños momentáneos en los nervios en la cara del bebé. La extracción por vacío implica un pequeño riesgo de hemorragia o hematomas en el cuero cabelludo del bebé.

La conclusión de los investigadores fue que, según sus hallazgos, la analgesia epidural en el trabajo de parto no aumenta la probabilidad de realización de una cesárea. ?La extensión de la fase activa del trabajo de parto no presentó cambios; sin embargo, la analgesia epidural en el trabajo de parto probablemente prolonga la segunda etapa del trabajo de parto?.



Negacion medica/legal


 
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