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Cuidar a un bebé recién nacido es uno de los momentos más felices y difíciles de la vida de una mujer. Al mismo tiempo, las recientes madres deben cuidar especialmente su cuerpo después de haber dado a luz y durante la lactancia. Siga leyendo para obtener consejos acerca de cómo cuidar a su bebé recién nacido y a sí misma cuando vuelva a su casa del hospital.

Los primeros días en su casa después de tener a su bebé son un momento de descanso y recuperación física y emocional. Debe concentrar su energía en sí misma y en conocer a su nuevo bebé. A pesar de que esté muy emocionada y tenga varios pedidos de visitas de familiares y amigos, trate de descansar en la medida de lo posible. No espere mantener la casa a la perfección. Puede que sienta que lo único que hace es comer, dormir y cuidar a su bebé. Y eso está perfectamente bien. Aprenda a controlarse desde el primer día que regrese a su casa. Trate de descansar o dormir una siesta mientras duerme su bebé. No trate de hacer muchas tareas del hogar. Deje que los demás la ayuden y no tenga miedo de pedir ayuda para la limpieza, el lavado de ropa, la cocina o el cuidado del bebé.

Cambios físicos
Después del nacimiento de su bebé, su médico le indicará qué cosas experimentará cuando su cuerpo comience a recuperarse.

  • Experimentará manchas o hemorragia, como un período menstrual ocasionalmente y durante seis semanas.
  • También podría tener hinchazón en las piernas y los pies. Puede reducir la hinchazón manteniendo sus pies en alto cuando sea posible.
  • Podría sentir estreñimiento. Trate de tomar mucha agua y comer frutas y verduras frescas.
  • Son frecuentes los síntomas menstruales, tales como los calambres, en especial si está amantando. La leche materna aparecerá entre tres y seis días después del parto. Aunque no esté amamantando, puede gotear leche de sus pezones y puede sentir los pechos inflamados, sensibles o incómodos.
  • Siga las instrucciones de su médico sobre cuánta actividad puede hacer, como subir las escaleras o caminar, durante las próximas semanas.
  • Los médicos recomiendan, habitualmente, que se abstenga de tener relaciones sexuales entre cuatro y seis semanas después del parto. Antes de reanudar la actividad sexual, hable con su médico sobre su plan de anticoncepción, ya que puede quedar embarazada nuevamente. La lactancia en sí misma no la protege de quedar embarazada nuevamente.

Cómo volver a tener un peso y forma saludables
El embarazo y el parto pueden afectar el cuerpo de la mujer. Si está tratando de bajar ese peso adicional que ganó durante el embarazo, asegúrese de hacerlo de manera saludable y consulte a su médico antes de que comience cualquier tipo de dieta o plan de actividad física. Si desea hacer dieta y está amamantando, es mejor esperar a que su bebé tenga, al menos, dos meses. Durante esos dos primeros meses, su cuerpo necesita recuperarse del nacimiento del niño y establecer un buen suministro de leche. Entonces, cuando comience a perder peso, trate de no perder demasiado peso en poco tiempo. Esto puede ser perjudicial para el bebé porque las toxinas ambientales que están almacenadas en la grasa corporal pueden transferirse a la leche materna. Se ha descubierto que perder una libra (medio kilo) por semana (no más de cuatro libras o 2 Kg. por mes) es una cantidad saludable y no afectará el suministro de leche o el crecimiento del bebé.

Puede perder peso sin peligros consumiendo, al menos, 1800 calorías por día con una dieta equilibrada y nutritiva que incluya alimentos con alto contenido de calcio, zinc, magnesio, vitamina B6 y folato. No se recomiendan dietas en las que se consuman menos de 1500 calorías por día en ningún momento durante la lactancia. Esto puede implicar un riesgo de deficiencia nutricional, reducir su nivel de energía y disminuir su resistencia a las enfermedades.

Sentimiento de tristeza
Además de los cambios físicos, puede sentirse triste o tener una ?depresión posparto leve?. Esto es normal después del nacimiento del bebé. Entre el 50 y el 75 por ciento de las madres que acaban de dar a luz se sienten un poco tristes o deprimidas después del parto. Los cambios en las hormonas, la ansiedad de cuidar al bebé y la falta de sueño afectan sus emociones.

Sea paciente consigo misma. Estos sentimientos son normales y se sentirá mejor con el tiempo. Sea conciente de sus sentimientos y hable con su familia, amigos y su médico. Si se siente extremadamente triste o imposibilitada de cuidarse a sí misma o cuidar a su bebé, llame a su médico ya mismo. Podría tener una afección grave llamada depresión posparto.

Las señales de la depresión posparto incluyen:

  • sentirse inquieta o irritable
  • sentirse triste, deprimida o llorar en demasía
  • no tener energía
  • tener dolores de cabeza, dolores en el pecho, palpitaciones (el corazón late rápido y siente como si se salteara algunos latidos), entumecimiento o hiperventilación (respirar de manera rápida y poco profunda)
  • no poder dormir, sentir mucho cansancio o ambos
  • no poder comer y perder peso
  • comer en abundancia y subir de peso
  • tener dificultades para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • estar excesivamente preocupada por el bebé
  • no tener ningún interés por el bebé
  • sentirse inútil y culpable
  • tener miedo de lastimar al bebé o a sí misma
  • no tener ningún interés o no sentir placer por actividades como el sexo y la socialización

Esta afección se puede tratar exitosamente con medicamentos y/o terapia. Su médico puede ayudarla a sentirse mejor y volver a disfrutar de su bebé recién nacido. Conozca más detalles acerca de la depresión posparto.

Seguridad del bebé
Desde 1992, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los bebés duerman boca arriba para reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), también llamada "muerte de cuna". El SMLS es la muerte repentina e inexplicable de un bebé menor de un año. Aunque no hay manera de saber qué bebés pueden morir a causa del SMSL, hay algunas cosas que puede hacer para que su bebé esté más seguro:

  • Siempre ponga a su bebé a dormir boca arriba, incluso para la siesta. Esta es la posición para dormir más segura para reducir el riesgo del SMSL en un bebé sano.
  • Coloque a su bebé sobre un colchón firme, como en una cuna de seguridad aprobada. Para obtener más información en cuanto a la seguridad de las cunas, llame a la Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor al 1-800-638-2772 o visite su sitio web www.cpsc.gov. De acuerdo con las investigaciones, poner a dormir a un bebé sobre colchones blandos, sillones, almohadones de sillones, camas de agua, piel de cordero u otras superficies blandas aumenta el riesgo de sufrir el SMSL.
  • Retire ropas de cama blandas, esponjosas y sueltas y juguetes de peluche del lugar donde duerme el bebé. Asegúrese de mantener todas las almohadas, colchas, juguetes de peluche y otros artículos blandos lejos del lugar donde duerme el bebé.
  • Asegúrese de que todos aquellos que cuiden a su bebé sepan colocar al bebé boca arriba para dormir y que conozcan los peligros de la ropa de cama blanda. Hable con los proveedores de atención del niño, abuelos, niñeras y todos los cuidadores sobre el riesgo del SMSL. Recuerde: todo momento de sueño es relevante.
  • Asegúrese de que la cara y la cabeza del bebé se mantengan al descubierto durante el sueño. Mantenga las frazadas y otras cobijas lejos de la boca y nariz del bebé. La mejor manera de hacerlo es ponerle al bebé ropa para dormir así no tiene que usar otra cobija sobre el bebé. Si usa una frazada u otra cobija, asegúrese de que los pies del bebé estén al pie de la cuna, que la frazada no esté por encima del pecho del bebé y que el bebé esté arropado, con la frazada plegada correctamente por debajo del colchón de la cuna.
  • No deje que nadie fume alrededor del bebé. No fume ni antes ni después del nacimiento del bebé y asegúrese de que nadie fume alrededor del bebé.
  • No deje que el bebé se caliente demasiado durante el sueño. Mantenga a su bebé caliente durante el sueño, pero no demasiado. La habitación del bebé debe estar a una temperatura que sea confortable para un adulto. Demasiadas capas de ropa o frazadas pueden calentar excesivamente al bebé.

Algunas mamás se preocupan si el bebé se da vuelta durante la noche. Sin embargo, cuando el bebé puede darse vuelta por sí mismo, se reduce el riesgo de sufrir el SMSL. Durante el momento de mayor riesgo, entre los 2 y 4 meses, la mayoría de los bebés no pueden darse vuelta y quedar boca abajo.

Fuente: Centro Nacional de Información para la Salud de la Mujer
Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.
Oficina para la Salud de la Mujer



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