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La presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. La presión sanguínea de una persona se considera alta cuando los valores son superiores a los 140 mm Hg de presión sistólica (el número mayor en los valores de presión sanguínea) o 90 mm Hg de presión diastólica (el número menor). En general, la alta presión sanguínea o hipertensión contribuye al desarrollo de enfermedades cardíacas coronarias, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y enfermedades renales.

¿Cuáles son los efectos de la alta presión sanguínea en el embarazo?
A pesar de que muchas embarazadas con alta presión sanguínea tienen bebés sanos sin problemas graves, la alta presión sanguínea puede ser peligrosa para la madre y el feto. Las mujeres con alta presión sanguínea preexistente o crónica son más propensas a tener ciertas complicaciones durante el embarazo que las mujeres con presión sanguínea normal. Sin embargo, algunas mujeres desarrollan alta presión sanguínea mientras están embarazadas (se suele llamar hipertensión gestacional).

Los efectos de la alta presión sanguínea pueden ser leves o graves. La alta presión sanguínea puede dañar los riñones y otros órganos de la madre y puede producir bajo peso de nacimiento y parto prematuro. En la mayoría de los casos graves, la madre desarrolla preeclampsia o "toxemia de embarazo" que puede ser una amenaza tanto para la vida de la madre como del feto.

¿Qué es la preeclampsia?
La preeclampsia es una afección que empieza, en general, después de la 20° semana de embarazo y está relacionada con el aumento de la presión sanguínea y proteínas en la orina de la madre (a raíz de los problemas renales). La preeclampsia afecta la placenta y puede afectar los riñones, hígado y cerebro de la madre. Cuando la preeclampsia produce convulsiones, la afección se denomina eclampsia, que es la segunda causa principal de muerte materna en los EE.UU. La preeclampsia es también una de las causas principales de complicaciones fetales, lo cual incluye bajo peso de nacimiento, nacimiento prematuro y muerte fetal intrauterina.

No hay ninguna forma comprobada para prevenir la preeclampsia. Sin embargo, la mayoría de las mujeres que desarrolla señales de preeclampsia reciben un control riguroso para mitigar o evitar los problemas relacionados. La única forma de "curar" la preeclampsia es dar a luz al bebé.

¿Con qué frecuencia aparecen la alta presión sanguínea y preeclampsia durante el embarazo?
La alta presión sanguínea aparece en un 6 a 8 por ciento del total de embarazos en los EE.UU., 70% de los cuales, aproximadamente, son madres primerizas. Sólo en 1998, se diagnosticaron más de 146,320 casos de preeclampsia.

A pesar de que la proporción de embarazos con hipertensión gestacional y eclampsia se mantuvo igual en los EE.UU. durante la década pasada, la tasa de preeclampsia aumentó casi un tercio. Este aumento se debe, en parte, a un aumento en las cantidades de madres de mayor edad y de embarazos múltiples, donde la preeclampsia ocurre con mayor frecuencia. Por ejemplo, en 1998 las tasas de natalidad entre mujeres de 30 a 44 años y la cantidad de nacimientos en mujeres de 45 años y más registraron los niveles más altos de tres décadas, de acuerdo con el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (National Center for Health Statistics). Es más, entre 1980 y 1998, las tasas de nacimientos de mellizos aumentaron en general, aproximadamente, un 50 por ciento y un 1,000 por ciento entre las mujeres de 45 a 49 años; las tasas de nacimiento de trillizos y otros nacimientos múltiples de mayor orden saltaron en general a más del 400 por ciento y un 1,000 por ciento en mujeres de 40 a 50 años.

¿Quién tiene más probabilidades de desarrollar preeclampsia?

  • Mujeres con hipertensión crónica (alta presión sanguínea antes de quedar embarazadas).
  • Mujeres que desarrollaran alta presión sanguínea o preeclampsia en un embarazo anterior, en especial si estas afecciones ocurrieron a comienzos del embarazo.
  • Mujeres que sean obesas antes del embarazo.
  • Embarazadas menores de 20 años o mayores de 40 años.
  • Mujeres que están embarazadas de más de un bebé.
  • Mujeres con diabetes, enfermedades renales, artritis reumatoidea, lupus o esclerodermia.

¿Cómo se detecta la preeclampsia?
Desafortunadamente, no hay una prueba única para predecir o diagnosticar la preeclampsia. Las señales clave son aumento de presión sanguínea y proteínas en la orina (proteinuria). Otros síntomas que surgen con la preeclampsia incluyen dolores de cabeza persistentes, vista nublada o sensibilidad a la luz, y dolor abdominal.

Todas estas sensaciones pueden ser provocadas por otros trastornos; también pueden ocurrir en embarazos saludables. Consultar periódicamente al médico le ayudará al profesional a llevar un control de su presión sanguínea y nivel de proteínas en la orina a fin de pedir y evaluar análisis de sangre que detecten señales de preeclampsia y de monitorear con más rigor el desarrollo fetal.

¿Cómo pueden prevenir ciertos problemas las mujeres que sufren de alta presión sanguínea durante el embarazo?
Si está pensando en tener un bebé y tiene alta presión sanguínea, hable primero con su médico o enfermera. Tomar las medidas para controlar la presión sanguínea antes y durante el embarazo -y recibir cuidados prenatales periódicos- favorece su bienestar y la salud de su bebé.

Antes de quedar embarazada:

  • Asegúrese de tener la presión sanguínea bajo control. Ciertos cambios en el estilo de vida, tales como limitar la ingesta de sal, hacer actividad física regularmente y perder peso si tiene sobrepeso pueden ser provechosos.
  • Hable con su médico sobre cómo la hipertensión podría afectarla a usted y su bebé durante el embarazo y qué puede hacer para prevenir o mitigar los problemas.
  • Si toma medicamentos para la presión sanguínea, pregúntele a su médico si debería cambiar la cantidad que toma o si debería dejar de tomarlos durante el embarazo. Los expertos recomiendan actualmente evitar los inhibidores de la enzima conversora de angiotensina (ACE, por sus siglas en inglés) y los antagonistas del receptor de la angiotensina II (AII) durante el embarazo; hay otros medicamentos para controlar la presión que pueden utilizarse durante el embarazo. Sin embargo, no deje de tomar sus medicamentos ni los cambie, a menos que el médico se lo indique.

Mientras está embarazada:

  • Reciba cuidados médicos prenatales periódicamente.
  • Evite el alcohol y el tabaco.
  • Hable con su médico sobre cualquier medicamento de venta libre que esté tomando o que piense tomar.

¿La hipertensión o la preeclampsia durante el embarazo producen problemas cardíacos y vasculares a largo plazo?
Los efectos de la alta presión sanguínea durante el embarazo varían en función del trastorno que tenga y otros factores. De acuerdo con el Programa Nacional de Educación sobre Alta Presión Sanguínea (NHBPEP, por sus siglas en inglés), la preeclampsia no aumenta, en general, el riesgo de que una mujer desarrolle hipertensión crónica u otros problemas vinculados con el corazón. El NHBPEP también informa que, en algunas mujeres con presión sanguínea normal que desarrollan preeclampsia después de la 20° semana de su primer embarazo, las complicaciones a corto plazo ?inclusive un aumento de la presión sanguínea- suelen desaparecer aproximadamente 6 semanas después del parto.

Algunas mujeres, sin embargo, pueden ser más propensas a desarrollar alta presión sanguínea u otras enfermedades cardíacas más adelante. Se requieren más investigaciones para determinar los efectos en la salud a largo plazo de los trastornos hipertensivos en el embarazo y para elaborar mejores métodos para identificar, diagnosticar y tratar a las mujeres con riesgo de padecer estas afecciones.

A pesar de que la alta presión sanguínea y los trastornos vinculados durante el embarazo pueden llegar a ser graves, la mayoría de las mujeres con alta presión sanguínea y las que desarrollan preeclampsia tienen embarazos saludables. Recibir cuidados prenatales en forma temprana y periódica es lo más importante que puede hacer por usted y su bebé.

Fuentes:
Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre
(National Heart, Lung, and Blood Institute)

Institutos Nacionales de Salud
(National Institutes of Health)



Negacion medica/legal


 
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